Rancière

bajo registro ISBN: 9789877121940
Rancière

Resumen y Sinopsis del Rancière en PDF, Docx, ePub y AZW

El pensamiento de Jacques Rancière, y como Galende lo presenta, se articula en torno a la noción de la “performática”. No se trata de una teoría estética, sino de un concepto fundamental para entender cómo se constituyen las relaciones sociales. Para Rancière, la sociedad no se basa en la igualdad formal, ni en la lucha por derechos, sino en la “puesta en común”, la aceptación de una distribución particular de lo visible y lo invisible. Esta “puesta en común” se realiza a través de prácticas, de maneras de experimentar, que constituyen lo que entendemos por “comunidad sensible”.

Rancière argumenta que el concepto de “pueblo” ha sido históricamente problemático, ya que asume una identidad predefinida y una causa común. En cambio, él propone que la “lucha” no se centra en la defensa de una causa universal, sino en la “puesta en común” de perspectivas y experiencias. Esta lucha no es necesariamente una lucha política en el sentido tradicional, sino una práctica constante de reconocimiento y de redefinición de lo que se considera importante. Es una lucha por la visibilidad, por la inclusión de diferentes modos de ser y de saber en el espacio público. El “pueblo” emerge, entonces, no como una entidad preexistente, sino como resultado de esta “puesta en común”.

La noción de “diferencia” en Rancière es crucial para entender este proceso. No se trata de una diferencia abstracta y teórica, sino de la diferencia que se manifiesta en las prácticas cotidianas. La diferencia es lo que se hace visible a través de la acción, lo que se pone en juego en la “puesta en común”. Esta “puesta en común” no es un acto único y terminado, sino un proceso continuo de negociación y de transformación.

Una de las ideas centrales de Rancière, y que Galende explora en profundidad, es la “teoría de la diferencia”. Esta teoría no se centra en las desigualdades formales o en los problemas de justicia, sino en las diferencias que se manifiestan en las prácticas sociales. Estas diferencias no son meras diferencias individuales, sino que son las que hacen posible la constitución de lo que llamamos “comunidad sensible”. Estas diferencias son las que se ponen en juego en la “puesta en común”, que es el proceso mediante el cual se constituyen las relaciones sociales.

La “lucha” en Rancière no es una lucha por una causa abstracta, sino una “lucha en común” por causas que nos son singulares. Esta lucha no se basa en la igualdad formal, sino en el reconocimiento de la validez de diferentes modos de ser y de saber. La “puesta en común” es, por tanto, un acto de reconocimiento y de inclusión. Es una manera de decir que ciertas diferencias son importantes, que merecen ser reconocidas y valoradas.

En lugar de buscar una causa común, la “lucha” en Rancière se centra en la “difusión” de la diferencia. Es un proceso en el que la diferencia se extiende, se hace visible y se convierte en una condición de posibilidad de la vida social. Esta “difusión” no es un proceso lineal y determinista, sino un proceso complejo y contingente, sujeto a múltiples factores y a múltiples perspectivas. La “lucha” no se centra en el resultado, sino en el proceso mismo.

La “Puesta en Común” como Transformación Social

Galende, siguiendo a Rancière, nos introduce a la idea de que la “puesta en común” es el motor fundamental de la transformación social. No se trata de una simple idea abstracta, sino de una práctica concreta que se realiza a través de las interacciones cotidianas. Es una manera de “poner en común” perspectivas y experiencias, de reconocer la validez de diferentes modos de ser y de saber. Esta “puesta en común” no es un acto de solidaridad, sino un acto de reconocimiento.

La “lucha” en Rancière no es una lucha por derechos, ni por igualdad formal. Es una “lucha en común” por causas que nos son singulares. Esta “lucha” se centra en el reconocimiento de la validez de diferentes modos de estar en el mundo. La “puesta en común” es, por tanto, un proceso de negociación y de transformación, un proceso constante de redefinición de lo que se considera importante.

Opinión Crítica de Rancière: Un Radicalismo que Exige Participación

La obra de Rancière, como la presentada por Galende, ofrece una visión radicalmente diferente de la política y de la sociedad. Su énfasis en la “puesta en común” como motor de la transformación social es profundamente atractiva, pero también puede resultar difícil de entender y de aplicar. A veces, la insistencia de Rancière en la contingencia y la “incongruencia” puede parecer frustrante, ya que parece negar la posibilidad de alcanzar objetivos claros y concretos.

No obstante, es importante reconocer que la visión de Rancière es una visión “activa” y “participativa”. No se trata de una visión pasiva de la sociedad, sino de una visión que “exige” participación y “acción”. Galende, a través de su exposición, ilustra que Rancière no ofrece soluciones prefabricadas, sino herramientas para “pensar” y para “actuar”. La clave reside en reconocer que la transformación social no es un proceso lineal y predeterminado, sino un proceso constante de negociación y de transformación, un proceso en el que todos estamos involucrados.

Recomendaciones: Un Diálogo con el Presente

A pesar de la complejidad de algunos conceptos, “Rancière” de Federico Galende es un libro altamente recomendable para cualquiera que esté interesado en la política, la filosofía y la sociología. Es un libro que nos desafía a cuestionar nuestras propias presuposiciones y a repensar nuestras formas de entender la sociedad. La lectura de Galende hace que el pensamiento de Rancière sea más accesible y más práctico.

Si bien la visión de Rancière puede resultar inicialmente desorientadora, la clave está en su “actitud”. Galende nos invita a “poner en común” nuestros propios pensamientos y experiencias, a dialogar con la obra de Rancière de manera crítica y creativa. El libro no nos ofrece respuestas fáciles, pero nos proporciona las herramientas para “construir” nuestros propios caminos en el mundo. Leer a Rancière, como sugiere Galende, es una invitación a la “actividad”, a la “acción” y a la “participación”.