De Cive
bajo registro ISBN: 9788430962815
Resumen y Sinopsis del De Cive en PDF, Docx, ePub y AZW
El libro «De Cive» de Thomas Hobbes, recién publicado por Tecnos, representa un resurgimiento fundamental para comprender las bases del pensamiento político moderno. Publicado en 1642, este tratado, originalmente escrito en latín, ofrece una radiografía de la naturaleza humana y de la necesidad de un poder soberano absoluto para garantizar el orden y la seguridad social. En un instante como el que se encuentra en el que los cimientos de la civilización política actualizada se patentizan cuestionados y sometidos al juicio de unos hechos que semejan negarlos de forma fuerte, resulta mucho más preciso que nunca poner en claro las raíces de la modernidad política. Este es el fundamento que llevó a quienes hacen Habituales del Pensamiento de Tecnos, a difundir una edición nueva de la traducción de De Cive desde el original latino que en su día preparara la doctor Andrée Catrysse para el IEP de Caracas (un foco de la España transterrada agrupada en torno al instructor García Pelayo, como enseña Juan Carlos Rey), a la que se añade un trabajo preliminar de Richard Tuck, el mucho más refulgente exponente de la segunda generación de la Escuela de Cambridge, cuya obra es glosada por el instructor Sebastián Martín. La nueva edición, gracias a la inclusión de la glosa de Tuck y la traducción de Catrysse, pone a disposición del lector un texto más accesible y enriquecido con las reflexiones de un pensador contemporáneo que ha dedicado años a interpretar y contextualizar las ideas de Hobbes.
La relevancia de «De Cive» en la actualidad radica en su visión realista y, a menudo, perturbadora de la naturaleza humana. Hobbes, basándose en una observación meticulosa de la política y la sociedad de su época, argumenta que el hombre es, por naturaleza, egoísta y motivado por el deseo de poder. Esta premisa, lejos de ser una simple opinión, sirve como base para toda su argumentación sobre la necesidad de un poder soberano que imponga la ley y controle la voracidad del individuo. La edición de Tecnos, con las contribuciones de Tuck y Martín, se erige como una herramienta esencial para comprender la profundidad de esta obra, permitiendo al lector confrontarse con un pensamiento que, a pesar de su aparente antigüedad, sigue siendo sorprendentemente pertinente para entender los desafíos del mundo contemporáneo.
«De Cive» («Sobre los Ciudadanos») es una obra monumental dividida en seis libros, en los que Hobbes expone su teoría política y social, restando importancia a la física, la antropología y la historia. La obra no es simplemente un tratado político, sino un intento de comprender la totalidad de la experiencia humana, desde el comportamiento de los individuos hasta el funcionamiento de los estados. El libro se inicia con un análisis profundo de la ley natural, que, según Hobbes, se deriva de la propia naturaleza humana, donde cada individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la propiedad, pero también la responsabilidad de respetar esos mismos derechos en los demás. Sin embargo, Hobbes argumenta que esta ley natural es, ineficaz, ya que es ignorada por la mayoría de los hombres, quienes actúan únicamente por interés personal.
El segundo libro se centra en el contrato social, donde Hobbes propone que los individuos renuncian a sus derechos naturales a un soberano, quien, a cambio, se compromete a protegerlos y asegurar su seguridad. Este soberano, para Hobbes, puede ser un individuo, una asamblea o un poder legislativo, pero siempre debe tener la autoridad última para hacer cumplir la ley. Es crucial entender que, para Hobbes, el contrato social no es un acuerdo voluntario en el sentido tradicional; es, más bien, una forma de «acuerdo implícito» donde los ciudadanos aceptan someterse al poder del soberano para evitar el caos y la guerra civil. El libro explora la diferencia entre los «ciudadanos» y los «siervos», definiendo al primero como aquellos que reconocen la autoridad del soberano y al segundo como aquellos que están directamente subordinados a su voluntad.
El tercer libro aborda la economía, y en él, Hobbes introduce un análisis del comercio, el dinero y el valor. Su teoría del valor, que es la base de su sistema económico, se fundamenta en la ley de la oferta y la demanda, y en la idea de que el valor de un bien depende de la cantidad de trabajo que se ha empleado en su producción. No obstante, su visión del mercado es escéptica, considerando que el comercio, en su mayoría, es el resultado de la necesidad y no de la voluntad del individuo. El libro también explora las causas de la pobreza y la prosperidad, atribuyéndolas al comportamiento de los individuos y a la distribución de la riqueza.
Los libros cuarto, quinto y sexto se dedican a la historia de Inglaterra desde la conquista normanda hasta el momento de la escritura del tratado, ofreciendo una perspectiva realista y a menudo pesimista sobre el desarrollo político y social del país. En estos capítulos, Hobbes analiza las causas de las guerras civiles, la corrupción de la monarquía y el declive del poder inglés. Su análisis, basado en un estudio exhaustivo de los registros históricos y de las fuentes primarias, es una crítica contundente del gobierno de su época. Es importante notar que Hobbes intenta entender las causas del caos en su propio tiempo, y es, por lo tanto, una obra que se vincula a su propia época.
El núcleo de «De Cive» es la teoría del Leviatán, un concepto que se ha convertido en sinónimo de estado soberano. El Leviatán, según Hobbes, es una potencia invisible, una fuerza abstracta que asegura el orden y la seguridad en la sociedad. Este Leviatán no es una persona, sino una representación de la voluntad general de los ciudadanos, y su poder se basa en la capacidad de hacer cumplir la ley y de castigar a los desobedientes. La existencia del Leviatán es esencial para evitar el estado de naturaleza, un estado hipotético de guerra y caos que se produce cuando no hay un poder que imponga la ley.
Hobbes argumenta que la seguridad y la estabilidad social se logran mejor cuando se delega el poder en un soberano absoluto. Aunque un soberano limitado pueda ser deseable, Hobbes considera que un soberano absoluto es inevitable, ya que la principal función del gobierno es la protección, y la protección requiere un poder sin restricciones. La división del poder (que Hobbes no la propone, ya que todo el poder reside en el soberano), para Hobbes, es una falsa ilusión, ya que la inestabilidad se produce cuando hay conflictos entre los diferentes poderes. La clave del funcionamiento del Leviatán, según Hobbes, radica en su constitución y en su reputación. Si el Leviatán es fuerte y temido, los ciudadanos se someterán a su voluntad, y si es débil y despreciado, el estado se desmoronará.
La obra también ofrece un análisis detallado de las guerras, que, para Hobbes, son inevitables debido a la naturaleza humana y al deseo de poder. Las guerras, según Hobbes, se producen cuando los individuos o los estados intentan imponer su voluntad a los demás. La principal forma de evitar las guerras, para Hobbes, es mantener un poder soberano fuerte que pueda imponer la paz. El libro también explora las causas de la desconfianza y la hostilidad entre los estados, que, según Hobbes, se producen cuando los estados no tienen una confianza mutua. La diplomática para Hobbes es la ciencia de la guerra, y la principal herramienta de la diplomática es la amenaza y la promesa.
Además, Hobbes dedica un considerable espacio a la justicia, que, para él, se basa en el cumplimiento de la ley. La justicia, según Hobbes, no es un concepto moral, sino un instrumento para mantener el orden y la seguridad. La justicia, para Hobbes, se basa en la promesa y en la amenaza de castigo. La expulsión de los desobedientes del estado es la principal forma de hacer cumplir la justicia. La reconciliación de los enemigos del estado es la forma más segura de mantener la paz. Hobbes es, por lo tanto, un defensor de un orden público basado en el miedo y la disciplina.
Opinión Crítica de De Cive
“De Cive” es una obra notablemente influyente, pero también profundamente pesimista y, a menudo, alarmante. La visión de Hobbes de la naturaleza humana como inherentemente egoísta y ambiciosa es, sin duda, una crítica valiosa de la idealización de la humanidad que a menudo se encuentra en la filosofía política. Sin embargo, su descripción de la sociedad como un constante estado de guerra, solo se basa en la observación de la política, no en un análisis de la sociedad. La propuesta de un soberano absoluto, aunque clara y eficiente desde el punto de vista del mantenimiento del orden, puede ser vista como una amenaza para la libertad y la autonomía individual.
Aunque la obra de Hobbes fue un hito en la historia del pensamiento político, su enfoque es considerablemente rígido y no presta suficiente atención a factores como la cultura, la religión y la economía, que pueden influir en la estabilidad y el funcionamiento de un estado. La glosa de Richard Tuck, en la nueva edición de Tecnos, pone en valor esta crítica, señalando las limitaciones del modelo de Hobbes, y la necesidad de considerar las dimensiones más complejas de la sociedad. La obra sigue siendo relevante hoy en día por su rigor metodológico y su énfasis en la necesidad de un poder fuerte para mantener el orden, pero es esencial leerla con una mirada crítica, reconociendo las posibles consecuencias negativas de una aplicación indiscriminada de sus ideas. Tuck, a través de su glosa, nos recuerda que Hobbes solo ofrece un modelo y no la única respuesta a los desafíos de la gobernanza.
Sin embargo, es importante reconocer el valor histórico y la influencia de «De Cive». La obra sentó las bases para el desarrollo de la teoría del contrato social y el estado moderno. La insistencia de Hobbes en la necesidad de un poder centralizado para garantizar la seguridad social tuvo un impacto duradero en el pensamiento político europeo. Además, la obra de Hobbes fue un precursor de teorías más liberales que posteriormente desarrollaron la idea de derechos individuales y de un gobierno limitado. La nueva edición de Tecnos, gracias al trabajo de Tuck, ofrece una interpretación más matizada de las ideas de Hobbes, facilitando su comprensión y promoviendo un diálogo crítico sobre su legado. La glosa de Tuck no niega el valor de la obra original, pero ofrece un contrapunto necesario que permite una apreciación más completa y responsable.