Matar: El Coste Psicologico De Aprender A Matar En La Guerra Y En La Sociedad

bajo registro ISBN: 9788415373698
Matar: El Coste Psicologico De Aprender A Matar En La Guerra Y En La Sociedad

Resumen y Sinopsis del Matar: El Coste Psicologico De Aprender A Matar En La Guerra Y En La Sociedad en PDF, Docx, ePub y AZW

“Matar” se basa en años de investigación, incluyendo experimentos controlados con soldados de las fuerzas armadas y evaluaciones psicológicas exhaustivas. Grossman argumenta que la instrucción en combate, a menudo enfocada en la «actitud de matar» – la voluntad y la capacidad de ejecutar una orden de matar – crea una profunda disonancia cognitiva en el individuo. La instrucción militar tradicional, que enfatiza la dominación y la despiadada eficiencia en la eliminación del enemigo, puede llevar a una deshumanización gradual y a una disminución de la empatía. Esto no ocurre necesariamente porque el individuo se vuelve inherentemente malvado, sino porque el entrenamiento en sí mismo altera la forma en que el cerebro procesa la información, haciendo que el objetivo se perciba como un obstáculo más que como un ser humano.

El libro identifica y describe varias etapas en el proceso de “aprendizaje de la muerte.” Inicialmente, se observa una “intensificación de la voluntad de matar”, impulsada por la presión social, el miedo y la necesidad de pertenencia al grupo. A medida que el entrenamiento avanza, esta voluntad se convierte en una “actitud de matar” – una predisposición psicológica para matar bajo ciertas circunstancias. Sin embargo, esta “actitud de matar” puede rápidamente transformarse en “desensibilización” y “trastorno por agobio traumático” (TEPT) una vez que el individuo es desplegado en un ambiente de combate real. Grossman demuestra que este proceso no es solo una cuestión de moralidad; es una respuesta neurobiológica a la extrema presión y al miedo.

Un aspecto crucial del trabajo de Grossman es su análisis del “efecto de la dominación”. Sus experimentos demuestran que cuando se exige a los soldados que maten a un objetivo, no solo es más probable que lo hagan, sino que también muestran una disminución en su capacidad para razonar y tomar decisiones. Esta “dominación” se manifiesta a través de una alteración en la actividad cerebral, específicamente en las áreas asociadas con el control inhibitorio y la empatía. El entrenamiento constante en situaciones de presión para matar fortalece estas conexiones neuronales, haciendo que la respuesta de matar sea más automática y menos controlada.

Además, el libro aborda el problema de la “deshumanización”, proceso en el que el enemigo se percibe como un objeto, un obstáculo, o un simple “enemigo” en lugar de como un ser humano con derecho a la vida. Este proceso es facilitado por la instrucción en combate, que a menudo implica la justificación de la violencia y la racionalización de la destrucción. La deshumanización no solo permite a los combatientes justificar la violencia, sino que también reduce su sentido de responsabilidad moral y su capacidad para sentir empatía.

El libro también explora la importancia del » de apoyo» el apoyo social, la camaradería y el sentido de pertenencia en la recuperación del TEPT. Los soldados que se sienten conectados y apoyados por sus compañeros son más propensos a desarrollar mecanismos de afrontamiento efectivos y a recuperarse del trauma. Por el contrario, los soldados que se sienten aislados y desorientados tienen más probabilidades de sufrir consecuencias psicológicas a largo plazo.

El trabajo de Grossman va más allá de la descripción de los síntomas del TEPT; ofrece un análisis profundo de las causas subyacentes. El libro argumenta que el entrenamiento para matar, en esencia, es un proceso de “condicionamiento” que puede alterar la estructura y la función del cerebro. El entrenamiento repetido en situaciones de alta presión, donde la vida o la muerte dependen de la capacidad de matar, produce una “reorganización” neuronal que fortalece las conexiones asociadas con la respuesta de matar y debilita las conexiones asociadas con la empatía y el control inhibitorio.

Grossman no se limita a presentar los resultados de sus experimentos, sino que también analiza en detalle la metodología utilizada para llevar a cabo estas investigaciones. Su enfoque experimental, que incluye el uso de «objetos de práctica» (objetos inanimados utilizados para entrenar la capacidad de matar), demuestra que la capacidad para matar puede ser aprendida y automatizada, independientemente de las creencias morales o religiosas del individuo. Esto es una conclusión aterradora, ya que implica que la violencia puede ser transmitida y aprendida de manera relativamente fácil.

El libro también examina la prevalencia de TEPT entre los veteranos de guerra, y ofrece un análisis sobre por qué ciertos individuos son más susceptibles que otros al desarrollo de este trastorno. Grossman argumenta que la vulnerabilidad al TEPT está influenciada por una combinación de factores, incluyendo la intensidad y duración del combate, la presencia de apoyo social, y las características individuales del veterano, como su personalidad y sus habilidades de afrontamiento. No se trata simplemente de «ser héroe»; el estrés psicológico de la guerra, combinado con una predisposición individual, puede desencadenar un trastorno devastador.

Un punto clave que Grossman destaca es la similitud entre el entrenamiento en combate y la experiencia del TEPT. Ambos implican una intensa exposición al miedo, la presión y la amenaza de muerte. Esto sugiere que el TEPT no es simplemente una consecuencia del combate, sino una respuesta adaptativa al estrés extremo. El cerebro del veterano se ha “acostumbrado” a la amenaza de muerte, y esta adaptación puede persistir incluso después de que el combate haya terminado.

El libro también aborda la importancia de la “desensibilización” como un proceso protector. A medida que los combatientes están expuestos repetidamente a la violencia, su capacidad para sentir empatía disminuye, lo que a su vez reduce el riesgo de sufrir TEPT. Sin embargo, esta desensibilización también tiene consecuencias negativas, como la falta de conciencia de las consecuencias humanas de la violencia. En esencia, el entrenamiento en combate puede crear un individuo que es eficiente en la ejecución de una orden de matar, pero que carece de la capacidad de cuestionar su moralidad.

Opinión Crítica de Matar: El Coste Psicologico De Aprender A Matar En La Sociedad

“Matar” es, sin duda, un libro perturbador, pero también un texto fundamental para comprender la naturaleza de la violencia y sus consecuencias. La metodología de Grossman, basada en experimentos controlados con soldados, es rigurosa y convincente. Demuestra de manera irrefutable que la instrucción en combate puede alterar la estructura y la función del cerebro, y que la capacidad para matar puede ser aprendida y automatizada. No se trata de un ataque contra los militares, sino de una observación fría y desapasionada de los procesos psicológicos que se ponen en juego en situaciones de guerra.

Si bien la investigación de Grossman ha sido muy influyente, es importante leer el libro con un sentido crítico. Algunos críticos han argumentado que los experimentos de Grossman no son completamente representativos de las condiciones reales de combate, que son mucho más complejas y caóticas. Sin embargo, el valor principal del libro reside en su capacidad para desafiar nuestras suposiciones sobre la naturaleza humana y la capacidad de la violencia. El libro nos obliga a confrontar la realidad de que la instrucción en combate puede crear un “soldado de plástico” – alguien que es capaz de ejecutar una orden de matar sin cuestionar su moralidad.

Además, la perspectiva de Grossman no ignora el papel de la moralidad y la conciencia en el proceso de aprendizaje de la muerte. Si bien el entrenamiento puede automatizar ciertas respuestas, la decisión de matar nunca es totalmente automática. El individuo sigue siendo responsable de sus acciones, y el entrenamiento no puede eliminar por completo su capacidad para sentir remordimiento o culpa. No obstante, el libro nos advierte sobre la facilidad con la que se puede erosionar la moralidad en situaciones de alta presión.

Recomendaría “Matar” a cualquier persona interesada en la guerra, la psicología, la ética y la política. El libro es una lectura crucial para los militares, los políticos y el público en general. Es un llamado a la reflexión sobre las implicaciones de la guerra y la necesidad de promover una cultura de paz y respeto por la vida humana. La importancia de la empatía, la comunicación y la resolución pacífica de conflictos no se pueden subestimar, y la obra de Grossman es un recordatorio constante de la necesidad de abordar estos temas de manera seria y reflexiva. El libro no ofrece soluciones fáciles, pero sí proporciona las herramientas necesarias para comprender mejor el problema y trabajar hacia una solución.