Comencemos Por El Final
bajo registro ISBN: 9788415471189
Resumen y Sinopsis del Comencemos Por El Final en PDF, Docx, ePub y AZW
«Comencemos Por El Final» de Marta Ciudad es una novela que te golpea con la fuerza de una revelación, un ejercicio de metaficción que te obliga a replantearte la naturaleza del tiempo, la memoria y, fundamentalmente, la identidad. La obra, publicada por Carena, no busca ofrecer respuestas fáciles, sino que se sumerge en la incertidumbre y la soledad de un personaje que, tras una muerte (y una resurrección), se encuentra exiliado de su propio mundo, sin un pasado coherente del que aferrarse y sin una certeza sobre su futuro. Es un libro sobre el recomezamiento, sobre la idea de que la vida, incluso con sus mayores traumas y decepciones, puede ser una oportunidad para empezar de nuevo, aunque la pregunta sea si realmente se está empezando, o simplemente se está repitiendo un ciclo. Ciudad nos ofrece una narrativa profundamente introspectiva que desafía las convenciones del género y nos invita a reflexionar sobre el significado de la existencia.
La novela de Marta Ciudad se presenta como una exploración filosófica disfrazada de ficción, explorando temas profundos como la existencia, la identidad, el tiempo, la memoria y la soledad. A través de la voz de Helena Montenegro, nos adentraremos en un mundo donde el pasado es un laberinto de fragmentos, donde la línea entre la vida y la muerte se vuelve borrosa y donde la única certeza es la imposibilidad de volver atrás. La novela no busca la linealidad narrativa, sino que utiliza el flujo de conciencia y la fragmentación temporal para reflejar la desorientación y la angustia del protagonista. La obra, además, plantea preguntas sobre la naturaleza de la realidad y la posibilidad de que nuestro universo, en su inmensidad, no se haya detenido por nuestra ausencia.
La historia se centra en Helena Montenegro, una mujer que, tras su muerte, se encuentra de vuelta en un planeta desconocido, un lugar alienígena donde se ha diluido su vida, como un fragmento de un sueño. No recuerda con claridad cómo llegó allí ni cómo murió, pero sabe que su existencia, antes tan importante, ahora es un mero eco en un universo indiferente. La novela comienza con un tono casi descriptivo, detallando el paisaje alienígena, el clima, la flora y la fauna, creando una atmósfera de extrañeza y desolación que refleja el estado anímico de la protagonista. Sin embargo, rápidamente la narrativa se vuelve más introspectiva, explorando los pensamientos y recuerdos fragmentados de Helena, que se suceden de forma caótica, como si fueran piezas de un rompecabezas imposible de armar.
A medida que avanza la novela, se revela que la muerte de Helena no fue un evento aislado, sino el punto de partida de un ciclo interminable. La historia explora la idea de que la vida, incluso la más dolorosa, puede ser un preludio a otra, una oportunidad para empezar de nuevo, aunque sea desde un lugar desconocido y hostil. Helena se enfrenta a la soledad, al miedo y a la desesperación, pero también a una cierta fascinación por el mundo que la rodea, un mundo que, a pesar de su extrañeza, sigue teniendo sus propias reglas y leyes. La novela se convierte en una meditación sobre la condición humana, sobre la búsqueda de sentido en un universo indiferente y sobre la importancia de la resiliencia y la capacidad de adaptación ante la adversidad. La historia de Helena se convierte, entonces, en una historia universal, que trasciende las fronteras del tiempo y del espacio.
El núcleo de la novela radica en la lucha de Helena Montenegro por encontrar un lugar, un propósito o, simplemente, una razón para seguir existiendo. Su pasado es un desastre de recuerdos difusos, momentos que se superponen y se contradicen, figuras familiares que parecen desconocidas y acciones que no puede ni comprender ni justificar. La narrativa no ofrece explicaciones fáciles sobre cómo llegó a este planeta alienígena; se deja abierta a la interpretación, sugiriendo que la muerte no es un final, sino una transición a un nuevo estado de ser. La obra se construye en torno a la idea de que la memoria es una herramienta subjetiva, moldeada por nuestras emociones y experiencias, y que la verdad, a menudo, es el producto de nuestra percepción individual.
Helena se enfrenta a un dilema existencial: ¿cómo vivir una vida sin un pasado coherente y sin ninguna conexión con el mundo que la rodea? Se encuentra con seres extraños, con entornos hostiles y, lo más importante, con su propia soledad. A medida que avanza la novela, el lector se da cuenta de que la historia de Helena no es una simple aventura de ciencia ficción, sino una profunda reflexión sobre la naturaleza del tiempo, la identidad y el sentido de la vida. La novela, a través de la voz de Helena, nos invita a cuestionar nuestras propias certezas y a considerar la posibilidad de que nuestra realidad sea tan frágil y efímera como la vida de un personaje ficticio. La tensión constante entre la desesperación y la esperanza, la soledad y el deseo de conexión, hacen de la lectura una experiencia intensa y conmovedora.
Opinión Crítica de Comencemos Por El Final:
«Comencemos Por El Final» es una novela que exige al lector, que lo reta a cuestionar sus propias ideas sobre el tiempo, la memoria y la realidad. Marta Ciudad ha logrado crear una atmósfera de desorientación y angustia que se aferra a la mente del lector, obligándolo a reflexionar sobre las complejidades de la condición humana. La prosa de Ciudad es poética y evocadora, y utiliza recursos narrativos como la fragmentación y el flujo de conciencia para reflejar la desorientación del protagonista. Sin embargo, la novela también puede resultar frustrante para algunos lectores, debido a su ritmo irregular y a la falta de respuestas claras. A pesar de ello, «Comencemos Por El Final» es una obra poderosa y conmovedora que merece ser leída.
La novela tiene una gran fortaleza en su capacidad para generar preguntas y provocar la reflexión. No ofrece soluciones fáciles, sino que plantea interrogantes profundos sobre la vida, la muerte y el universo. La atmósfera alienígena y desolada, junto con la soledad y la desesperación del protagonista, crean una sensación decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla decla de
The rain started subtly, a dampening of the air, a coolness on the skin that I hadn’t noticed before. It wasn’t a storm, not yet, but it felt like the prelude to one. I was sitting on the porch, nursing a mug of lukewarm coffee, watching the sun bleed into the horizon, painting the clouds in shades of bruised purple and sickly orange. The air smelled of wet earth and something else. something vaguely metallic, like old pennies.
I took a sip of coffee, the bitterness a small comfort against the growing unease. The rain intensified, a fine mist that clung to my eyelashes and plastered my hair to my forehead. It began to fall harder, a steady drumming on the tin roof of the porch.
Suddenly, a movement caught my eye. Across the field, beyond the tangled brambles that bordered my property, I saw a figure. It was indistinct, blurred by the rain and the distance, but there was something about its posture, its deliberate stillness, that made the hairs on the back of my neck stand on end. It didn’t seem to be moving towards me, but it wasn’t simply standing there either. It was.observing.
I strained my eyes, trying to make out more details. It was tall, impossibly tall, and wore what appeared to be a long, dark coat. I couldn’t see a face, just the vague impression of a head, elongated and strangely shaped.
As I watched, the figure took a step. Then another. It moved with a slow, measured grace that seemed utterly out of sync with the frantic drumming of the rain. It was getting closer.
Fear, cold and sharp, pierced through the initial unease. This wasn’t just a random encounter; there was something profoundly wrong about this. The metallic scent in the air thickened, and the rain seemed to press down on me, a physical weight.
I rose, my legs unsteady, and took a step towards the edge of the porch. I wanted to shout, to wave my arms, to do anything to break the spell, but I couldn’t. My voice seemed trapped in my throat, a silent scream.
The figure was now only twenty feet away. I could see the glint of something in its hand, a small, dark object that reflected the dying light. As it reached out to touch the rail of the porch, I finally managed a choked word, «Who.who are you?»
The figure paused, its head tilted slightly as if considering my question. Then, in a voice that was not a voice, but a resonance that seemed to vibrate through the very air, it answered, “I am the collector.”