Ehrman comienza su análisis con Pedro, el acólito de Jesús, a menudo retratado como el líder de los apóstoles. El autor argumenta que, en el Nuevo Testamento, la figura de Pedro se presenta inicialmente como una figura de impulsividad, fragilidad y confusión. Pasajes como los relatos de la expulsión de los samaritanos o la negación […]
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